La
menopausia es un proceso biológico natural que marca el final de tu
etapa reproductiva. Decimos que has llegado a la menopausia cuando han
pasado 12 meses seguidos sin tener la regla y tienes más de 45 años. Es
una etapa donde tu cuerpo se adapta a niveles más bajos de hormonas
(estrógenos), lo que puede producir diversos cambios físicos y
emocionales.
¿Cuándo
debes consultar a tu médico?: Cada mujer vive esta etapa de forma
diferente. Debes consultar si los síntomas —como los sofocos, sudores
nocturnos, falta de sueño o cambios de humor— empiezan a dificultar tus
actividades diarias, tu descanso o tu bienestar general. Para saber qué
tan intensos son tus síntomas, los médicos utilizamos una herramienta
llamada Escala Cervantes (C-SF).
Si al completar este test tu puntuación es mayor a 25, se considera que
tus síntomas son moderados o graves y podrías necesitar un tratamiento
médico más específico.
Tu primera herramienta: Cambios en el estilo de vida
Independientemente
de si necesitas medicación o no, estos hábitos son la base para
sentirte mejor a largo plazo:
Alimentación: Sigue la dieta mediterránea
(frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva); ayuda a
reducir la intensidad de los sofocos.
Peso: Mantener un peso saludable reduce la frecuencia de los síntomas.
Hábitos: Evita el tabaco, ya que empeora los sofocos, y reduce el alcohol y la cafeína para dormir mejor.
Bienestar: Practicar ejercicio regular, yoga o meditación te ayudará a controlar la ansiedad y mejorar tu salud general.
Tratamientos para síntomas leves (Fitoterapia)
Si
tus molestias no interfieren gravemente en tu vida, puedes optar por
opciones naturales basadas en plantas. Los efectos suelen notarse tras 8
a 12 semanas de uso continuo. Algunas opciones son:
Cimicífuga racemosa: (40 mg al día). Es la que tiene más respaldo científico para los sofocos leves.
Isoflavonas de soja: (Al menos 15 mg de genisteína al día).
Salvia o extracto de polen: (300-400 mg de salvia o 160 mg de polen) para ayudar con la regulación térmica.
¿Qué pasa si los síntomas son más fuertes?
Si
los cambios de vida y las plantas no son suficientes, existen
tratamientos médicos muy eficaces (nivel de evidencia 1): Terapia
Hormonal: Es la más eficaz, pero no todas las mujeres pueden usarla.
Está desaconsejada si has tenido cáncer de mama, problemas graves de
corazón, trombos o enfermedades graves del hígado. Nuevas opciones no
hormonales: Existen medicamentos modernos (como el fezolinetant) que
actúan directamente en el centro regulador de la temperatura del cerebro
sin usar hormonas, ideales para quienes no pueden o no quieren usar
estrógenos.
La importancia de tus controles periódicos: Cualquier
tratamiento requiere un seguimiento para asegurar que sea seguro para
ti: Antes de empezar, te pediremos una analítica de sangre (colesterol,
azúcar, función del hígado) y te preguntaremos por tu última
mamografía. Si usas las nuevas opciones no hormonales, necesitarás un
análisis de sangre cada mes durante los primeros tres meses para vigilar
tu hígado. En general, es fundamental realizar una revisión con tu
médico cada 6 o 12 meses para ajustar el tratamiento según cómo te
sientas.
Referencias Bibliográficas.
Palacios
S, Fasero M, Coronado P, Gonzalez S, Sanchez S, de la Viuda E, et al.
Recomendaciones para el manejo de los síntomas vasomotores de la
menopausia en la práctica clínica. Med Fam SEMERGEN. 2025;51(1):102597.
doi: 10.1016/j.semerg.2025.102597.
Asociación Española para el
Estudio de la Menopausia (AEEM). Fezolinetant [Internet]. Madrid: AEEM;
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https://aeem.es/wp-content/uploads/2025/Fezolinetant.
Asociación
Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Criterios de
elegibilidad de la THM [Internet]. Madrid: AEEM; 2025 [consultado 24 May
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https://aeem.es/criterios-de-elegibilidad-de-la-thm/.
Mendoza N,
Ramírez I, De la Viuda E, Coronado P, Baquedano L, Llaneza P, et al;
MHT Eligibility Criteria Group. Eligibility criteria for menopausal
hormone therapy (mht): a position statement from a consortium of
scientific societies for the use of MHT in women with medical
conditions. Maturitas. 2022;166:65-84.
El suelo de la pelvis (periné) es el conjunto de músculos que sostiene los órganos de la parte baja del abdomen: genitales, vejiga de la orina y recto. Si se debilitan los músculos de la pelvis, se favorecen los escapes de orina, las infecciones de orina de repetición, los prolapsos, la alteración de las relaciones sexuales (tomado de Hojas de información para pacientes camfic 2012), así como la aparición de otrostrastornos del suelo pélvico.
¿Por qué se debilita?
El abdomen es como una caja cerrada de paredes blandas, si el suelo está débil y se aprieta por los lados (como al hacer fuerza o ejercicios abdominales, toser o reír), se empuja hacia abajo, debilitando aún más los músculos del suelo de la pelvis.
Las causas son: Embarazos y partos; insuficiente recuperación después del parto. Estreñimiento. Obesidad. Operaciones quirúrgicas. Fajas o ropa apretada. Menopausia. Envejecimiento. Deportes con saltos (aeróbic, footing, baloncesto, etc.). Cargar pesos. Toser mucho. Retener la orina.
¿Cómo se recupera?
Siempre es posible fortalecer estos músculos, aunque sea usted muy mayor. Primero hay que evitarlas causas, en lo que se pueda.
Los ejercicios de estos músculos son muy importantes (ejercicios de Kegel).
También hay otros tratamientos: los conos vaginales (como unos tampones de plástico de peso progresivo que llevará en la vagina dos veces al día unos 15 minutos mientras anda o está de pie en casa) y las terapias de estimulación eléctrica que aplican terapeutas especializados.
Es más eficaz bajo supervisión del fisioterapeuta, no hay diferencias en realizarlo individualmente o en grupo, no hay consenso en cuanto a si previene la incontinencia urinaria realizándolo durante el embarazo, aunque sí tras el parto, siendo importante en todo caso mantenerlos en el tiempo e incluirlos en nuestra rutina diaria, en caso de que tu médico o enfermera de familia, matrona y/o entrenador personal sea conocedor de estas técnicas pueden iniciarte en su realización.
Es importante saber de que músculos hablamos, la postura en su realización, el control de la respiración, que NO debemos hacer (músculos gluteos, adductores, rectos del abdomen...). Debes saber NO son la solución para todas las mujeres NI para todas las disfunciones, los Kegels son una indicación cuando es necesario trabajar resistencia o fuerza, cuando hay que desarrollar otras cualidades se utilizan otros recursos. Si no los haces correctamente, si tienes "inversión de la orden perineal" (al realizar la contracción el suelo pélvico desciende el lugar de ir hacia dentro), o si tras realizarlos tienes molestias, es mejor que NO los practiques. Realizarlos al mismo tiempo que haces pipí tampoco es recomendable. Al inicio de la práctica, para identificar esta musculatura puedes utilizar la técnica de "retener el pipi". Sin embargo, no hagas que detener el flujo de la orina se convierta en tu rutina de ejercicios de Kegel. Realizar los ejercicios de Kegel mientras orinas puede tener el efecto contrario y debilitar los músculos. Antes de iniciar los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico tenemos que relajar el resto de la barriga y el diafragma con ejercicios respiratorios suaves. Al realizar una contracción has de notar tanto el cierre de las aberturas o esfínteres del suelo pélvico como el desplazamiento de la parte central de la musculatura (entre vagina y ano) hacia dentro. Visualiza cómo aguantas un gas, cómo aguantas el pipí, y cómo atrapas y llevas un tampax "hasta la altura del ombligo". Puedes usar un espejo para ver qué está pasando, ya que la sensación de contracción de suelo pélvico es muy sutil, muy distinta a contraer un cuádriceps, acostúmbrate a sentir su movimiento (en el hombre ver aquí). No dejes de respirar al realizar los ejercicios. Puede ayudarte poner las manos en los lados de las costillas y notar como éstas se abren al coger aire. No realices contracción de otros músculos como glúteos, muslos, abdomen por encima del ombligo... ni hombros, ni pestañas. Puede que notes tensión en el abdomen sobre el pubis y bajo el ombligo, esto es perfecto, significa que tus abdominales profundos están funcionando junto con el suelo pélvico.
Para comenzar, estar más concentrada, y evitar el efecto de la gravedad, los puedes hacer tumbada comodamente con las piernas flexionadas sobre cojines para que no hagan fuerza las piernas. Cuando estés más fuerte puedes realizarlos sentada, apoyando bien los isquiones y asegurándote estar recta y muy alta, como si llevaras un cántaro en la cabeza, así facilitaremos la coactivación con la musculatura profunda abdominal. Al hacerlos de pie mantén la sensación de crecer. Cierre y suba la vulva,
sin tensar el abdomen o las nalgas, ni retener el aire. No se preocupe,
aprenderá a hacerlo muy pronto.
Puede hacer ejercicios:
Lentos: Contraer contando hasta 5 y relajar contando hasta 10
cada vez. Se repite esta secuencia 10 veces por sesión (mañana, tarde
y noche), aumentando el tiempo progresivamente según tus capacidades (ejemplo: video tutorial).
Rápidos: La diferencia está en que la secuencia es más breve (contraer y relajar un segundo). Asegúrate de haber relajado completamente
antes de iniciar la siguiente, e incluye periodos de descanso entre las
series del doble del tiempo que hayas trabajado.
Con
el tiempo, aumente el número de contracciones por sesión. Adquiera el
hábito de hacer los ejercicios en momentos repetidos que a usted le
vayan bien (en la sobremesa, cuando viaja en transporte público, si va
en coche y usted no conduce, o en los semáforos, o cuando lee, ve la
televisión o contesta al teléfono, ante el ordenador, cada vez que
toca agua, etc.). Nadie notará lo que está haciendo y en pocas semanas
usted se encontrará mucho mejor. Cuando haga esfuerzos, o coja pesos,
salte, tosa, se suene o estornude, es importante contraer antes estos
músculos.
Blog Centrada en Ti (Tena Lady):Ejercicios de Kegel: Los vídeos que se proponen tienen en cuenta todos estos factores para reforzar mejor el suelo pélvico. Además encontrarás consejos para aprender a respirar correctamente o a descubrir el plano profundo del abdomen entre otros ejercicios interesantes.
Lo ideal es consultar con un fisioterapeuta que realice una valoración e indique qué tratamiento curativo o
preventivo es necesario en cada caso considerando toda la esfera
abdomino-pelviana. Y si los Kegels son recomendables, que verifique se
hacen correctamente o que enseñe a realizarlos.
Recuerda que
lo mejor es prevenir. Y si se ha manifestado algún problema, cuanto
antes tomes consciencia y te cuides, más fácil será recuperarte.
Otros tratamientos:
Como podras ver en otros Blogs el tratamiento de fisioterapia del suelo pélvico y abdomen es relativamente nuevo y comprende una gran variedad de técnicas que pueden adaptarse a tus necesidades, pero que suponen como siempre una adecuada supervisión y planificación de trabajo y entrenamiento (ver blog AnaEscudero).
Entrenamiento y tonificación muscular, control motor del suelo pélvico y abdomen, reeducación postural (Kegels, técnicas de Bernadette de Gasquet, Pilates de base terapéutico -pelvic core-, Gimnasia Abdominal Hipopresiva de Marcel Caufriez...).
Biofeedback (electromiográfico y manométrico).
Terapia manual miofascial (puntos gatillo, trabajo de cicatríz, elastificación, masaje perineal, trabajo visceral...). Concepto POLD.
Electroterapia (analgésica, propioceptiva, apoyo al trabajo muscular, neuromodulación tibial posterior).
Diatermia (Indiba)
Terapia neurosensorial (Posturoterapia neurosensorial aplicada al periné)
Balones rectales.
Estiramientos.
Uso de recursos complementarios (bolas chinas, Epi-No, Eros Ctd, dispositivos antiincontinencia...).
La Gimnasia Abdominal Hipopresiva además
de ser un excelente método para recuperar el tono del abdomen también
nos ayuda a recuperar el suelo pélvico, mejorar la vascularización,
descongestionar la pelvis y corregir nuestra postura:
No es raro preocuparse si otras personas pueden oler tu olor vaginal,
pero la preocupación es, por lo general, injustificada. En
circunstancias normales, nadie puede oler cualquier olor de la vagina de
una chica. El olor de una vagina saludable es generalmente leve, aunque
algunas mujeres producen naturalmente un olor más fuerte que las demás. Por este motivo, en la mujer, conviene observar el
flujo vaginal porque este es normal que presente cambios a lo largo de las diferentes
etapas de nuestra vida. En este vídeo tituado "Cómo mantener la higiene íntima femenina" editado por Nayara Malnero tomado de su blog sexperimentando puedes obtener respuesta a alguna de tus dudas.
Causas del mal olor vaginal
Dicen que una vagina sana
huele similar al ácido láctico del yogur, debido a los lactobacilos
que protegen la flora vaginal de las infecciones. Pero lo cierto es
que cada mujer huele diferente, es más, a lo largo del ciclo
menstrual nuestro olor vaginal va cambiando y a veces se percibe con
más intensidad. Y que el olor sea más intenso no quiere decir que
sea desagradable.
Porque cuando aparece un
olor desagradable en la zona íntima conviene acudir al Médico de
Familia ya que es sinónimo de que algo no funciona bien. El mal olor
vaginal se produce en la mayoría de los casos por una infección o
por una incorrecta higiene íntima, ya sea por exceso o por defecto
de limpieza. Pero el mal olor también puede deberse a llevar ropa
demasiado ajustada, o prendas mojadas, especialmente el bañador en
la playa, o ropa interior sintética.
Y hay otras dos causas
que producen el mal olor vagina que apenas se mencionan, pero que
tienen su importancia. Una es la tricomoniasis, una enfermedad de
transmisión sexual que, aparte de irritación, provoca un olor
vaginal muy intenso y desagradable. La otra causa es el propio semen
que en ocasiones puede alterar el pH íntimo llegando a modificar la
flora vaginal.
Como evitar el mal olor vaginal
Las medidas para prevenir
la aparición del mal olor vaginal son las básicas que debe tomar
cualquier mujer. Siempre se aconseja usar ropa interior de algodón y
evitar en lo posible usar pantalones o medias muy ajustadas, porque
no dejan respirar la zona íntima. Por el mismo motivo, es preferible
dormir con camisón y sin ropa interior que con un pijama.
La higiene íntima es un
factor fundamental a la hora de controlar el olor vaginal. Tan
perjudicial puede ser la falta de higiene como el exceso de ella, y
eso es algo que no todas las mujeres tienen en cuenta y se exceden en
la limpieza de la zona vaginal dejándola así desprotegida frente a
las bacterias. Siempre es mejor lavarse la zona íntima sólo con
agua que con jabón, pero si se va a usar jabón, conviene que sea
uno suave o específico para esa zona tan delicada. Y no nos
cansaremos de advertir que la vagina tiene su propio sistema de
higiene, por lo que las duchas vaginales son del todo innecesarias.
En cualquier caso, esto
sólo son medidas preventivas básicas, pero si aparece un olor
desagradable en la zona íntima, la principal recomendación es
acudir a tu médico de familia y comunitaria para que determine la causa del
mal olor y nos indique el tratamiento adecuado.
Para conseguir un desarrollo óptimo del embarazo y el nacimiento de un hijo sano es aconsejable que los cuidados comiencen antes de iniciarse la gestación. Debe evaluarse de una manera integral la salud de la futura madre, sus antecedentes, sus enfermedades actuales, su estado físico y psíquico, recomendar los suplementos farmacológicos y por último, planificar el momento más adecuado para la búsqueda del embarazo. En esto consiste la que hemos denominado consulta preconcepcional.
Preparándote para ser madre:
Si fumáis, es un buen momento para dejar de fumar. Si deseais un embarazo, tiene una doble razón.
Sustituir el alcohol por zumos naturales.
Podéis tomar hasta 2 tazas de café al día.
La futura madre debe seguir las recomendaciones para protegerse de la exposición a las radiaciones.
Los productos químicos como pinturas, insecticidas, productos de limpieza, etc. pueden ser tóxicos. Leer las instrucciones de uso y consulte en caso de duda.
Tomar una dieta equilibrada. Si tiene exceso de peso, durante el embarazo, tendrá más riesgo de hipertensión arterial y diabetes y el parto le será más difícil. Puede aprovechar este período previo al embarazo para bajar el peso, si lo necesita.
Antes de tomar medicamentos debe consultar con su médico de familia o su farmacéutico.
Si consume otras drogas, su bebé y usted necesitarán atención especial durante el embarazo y el parto. Solicite ayuda antes del embarazo para abandonar su consumo y así disminuir el riesgo de aborto y defectos en el bebe.
Las Vacunaciones:
Revise su calendario de vacunas, es un
buen momento para actualizarlo. Deben evitarse durante las primeras 14
semanas de embarazo. La protección adecuada del embarazo requiere:
Una dosis de vacuna antitetánica en los últimos 10 años. Recuerde
que puede vacunarse inmediatamente antes o durante el embarazo.
Una dosis de vacuna para evitar la rubeóla en cualquier momento de
su vida, salvo que tenga seguridad de haber padecido la enfermedad. En
caso de duda, puede confirmarse mediante análisis o puede volver a
vacunarse. Es muy importante esperar 3 meses después de la vacuna para
quedarse embarazada, así tendrá la seguridad completa de que la vacuna
será inofensiva para el bebé.
La vacuna contra la gripe está indicada en los mismos casos que en la mujer no embarazada.
Los suplementos de vitaminas:
Durante el embarazo necesita un aporte mayor de ácido fólico. El ácido fólico es una vitamina que se encuentra en algunas verduras (espinacas, brócolis, guisantes, espárragos), frutas (plátanos, naranjas), legumbres (lentejas, habas secas), frutos secos (cacahuetes) y algunas levaduras y pastas. Es importante para el buen desarrollo del sistema nervioso de su hijo, existiendo una sólidad evidencia de que reduce la incidencia y recurrencia de los defectos del tubo neural (DTN).
La suplementación farmacológica con ácido fólico debe cubrir un periodo comprendido entre cuatro semanas antes del embarazo y doce semanas tras la concepción (un mes antes y hasta el primer trimestre de embarazo). Junto a una dieta rica en folatos, debe tomar un comprimido diario de 0,4-0,8 mg en mujeres de bajo riesgo, y de al menos 4 mg/día en mujeres de alto riesgo de DTN.
Vitamina A: El ingreso de vitamina A por la dieta parece ser suficiente para cubrir las necesidades de la mayoría de las mujeres durante el embarazo, por lo que no se recomienda la suplementación farmacológica sistemática con vitamina A (Grado de recomendación B).
Vitamina D: La mujer, embarazada o no, que recibe una exposición regular a la luz solar no requiere suplementos de vitamina D (Grado de recomendación B).
La ingesta de folatos junto con complejos multivitamínicos durante toda la gestación (siempre que no contengan vitaminas liposolubles por encima de las dosis diarias recomendadas), parece reduce la incidencia de malformaciones cardiacas, urinarias, oro-faciales, de extremidades y estenosis pilórica. Pero en la actualidad es necesario obtener más evidencias que permitan conocer la verdadera utilidad del consumo de multivitamínicos asociados a folatos a dosis bajas.
Embarazo y Yodo
El consumo de sal yodada es el método más eficaz para suplementar yodo.
En las consultas preconcepcional y prenatal se debe recomendar la ingesta de alimentos ricos en yodo, fundamentalmente lácteos y pescado, así como fomentar la utilización de sal yodada por la mujer durante el embarazo y la lactancia.
La sal yodada en España contiene 60 mg de yodo por kg de sal, de forma que la ingesta de unos 3-4 g de sal al día cubre las necesidades diarias de yodo, sin superar la ingesta máxima de sal diaria recomendada por la OMS (<5 g/día).
Embarazo y Hierro:
La suplementación en la fase preconcepcional y/o de forma universal a las mujeres sanas, con una nutrición adecuada y con un estado normal del hierro no es
necesaria y puede no ser innocua, aconsejando que la administración del
suplemento se ajuste a las necesidades individuales. En caso de estar indicada la profilaxis (prevención) de la anemia ferropénica"durante el embarazo".
Se basa en asegurar el aporte de 30 mg de hierro elemental al día en el embarazo y de 15 mg/día durante la lactancia. Se recomienda realizar una dieta equilibrada con alimentos ricos en hierro (carne de vacuno, pollo, pavo o cerdo, pescado, verduras (espinacas y acelgas), legumbres (lentejas), frutos secos y cereales fortificados), junto con el consumo de suplementos de hierro oral (en forma de sales ferrosas) a dosis bajas a partir de la 20a semana de gestación en las mujeres en que se presuponen unas reservas adecuadas de hierro.
La dosis recomendada de hierro elemental al día (30 mg) durante el embarazo se aporta con 150 mg de sulfato ferroso, 300 mg de gluconato ferroso ó 100 mg de fumarato ferroso. Es preferible tomar los suplementos al acostarse o entre comidas, siempre y cuando los efectos secundarios lo permitan, para favorecer su absorción y no deberían tomarse con té, leche o café.
Embarazo y Calcio:
Las necesidades de calcio en la mujer gestante y lactante de 14 a 18 años de edad son de 1300 mg/día y en la de 19 a 50 años de 1000 mg/día. Esta cantidad se alcanza con una dieta que incluya al menos tres raciones de alimentos ricos en calcio como son los lácteos y sus derivados (leche, yogurt, queso). Un vaso de leche o un trozo de queso contienen unos 300 mg de calcio. Los suplementos farmacológicos de calcio están indicados "durante el embarazo" cuando tu aporte en la dieta sea insuficiente.
El trastorno que presentas se conoce como síndrome premenstrual o como tensión premenstrual, y se llama así a un conjunto de molestias que aparecen de 5 a 11 días antes de la regla y desaparecen con el sangrado o poco después. Es más frecuente de lo que te pueda parecer: hasta tres de cada cuatro mujeres lo han tenido a lo largo de su vida. Es más frecuente entre los 20 y los 35 años y va desapareciendo cuando se acerca la menopausia.
La naturaleza e intensidad de los síntomas pueden variar de una mujer a otra. Algunas mujeres pueden tener dificultades para hacer su vida normal en esos días. Es un problema molesto, pero no es una enfermedad ni supone peligro para tu salud en el futuro.
No sabemos exactamente por qué ocurre, pero parece ser que los cambios
hormonales que sufre tu cuerpo a lo largo de tu ciclo menstrual (regla,
ovulación) tienen un papel importante; por eso, antes de tener la regla
te encuentras peor y una vez la has pasado ya presentas mejoría. Lo que sí sabemos, es que el funcionamiento de las hormonas del ciclo de la mujer es normal en aquellas que lo padecen.
Cada mujer es distinta y por eso las molestias que presentas tú pueden ser distintas de las de otra mujer, aunque las dos tengáis síndrome premenstrual. Por eso es importante que sepas distinguir cuáles son las que más te incomodan y así poder ayudarte mejor: ansiedad, irritabilidad, insomnio, tristeza, hinchazón de piernas, dolores de cabeza o dolores musculares, tensión en los pechos, molestias de estómago, estreñimiento, etc.
Las molestias más frecuentes son: malestar general, dolor de cabeza y en
las articulaciones, hinchazón de manos, pies y vientre, tensión en las
mamas, fatiga, náuseas, vómitos o diarrea, cambios en el apetito y en
el sueño, ánimo decaído con tristeza y llanto fácil, irritabilidad,
mal humor y menor concentración. Pero los sintomas son múltiples y muy variados:
Alteraciones en el estado de ánimo: ansiedad, irritabilidad, nerviosismo, sentimiento de culpa, cambios en el estado emocional, depresión, cansancio, crisis de llanto, etc..
Síntomas como confusión, dificultad de concentración, tendencia al olvido. Así como, cambios en la conducta, deseo de toma de alimentos, tendencia al aislamiento, sensación de baja estima, cambios o disminución en el deseo sexual.
Síntomas gastrointestinales: cambios en el ritmo intestinal (frecuentemente estreñimiento), dolor abdominal, náuseas, vómitos, sensación de plenitud intestinal, etc.
Retención de líquidos: edemas, tensión mamaria, aumento periódico de líquidos, etc.
Problemas cutáneos: brotes de acné, herpes labial recurrente, agravamiento de otros problemas de la piel que ya padezcas, moratones, etc.
Otros: cefalea, fatiga, insomnio, palpitaciones, dolores articulares, rigidez muscular, parestesias, empeoramiento de las alergias o crisis epilépticas en caso de padecerlas.
Para su tratamiento es fundamental estar informada de las características de este problema para poder comprender y saber convivir con los síntomas y no sentirte como "enferma", si no más bien que tengas la idea de que estos son molestias temporales debidas a estos cambios cíclicos hormonales que se producen en tu cuerpo.
Aquí te ofrecemos algunas recomendaciones generales encaminadas a mejorar tus molestias y ayudarte a sentirte mejor:
Haz cambios en tu dieta:
Evita el alcohol y la cafeína.
Si te molesta mucho la retención de líquidos (piernas hinchadas, tensión en los pechos, ganar unos kilos de más) come sin sal.
Come varias veces al día pero en pequeña cantidad: «poco y a menudo».
Busca una alimentación rica en fibra: fruta, verdura y granos enteros.
Te ayudará a sentirte mejor.
Haz una alimentación rica en calcio
Practica ejercicio regularmente
Descansa y duerme lo suficiente Evita los tacones altos y las prendas que comprimen la cintura, sobre todo si estás molesta por la retención de líquidos.
Encuentra un momento al día para relajarte y evitar tensiones
Busca apoyo en tu familia y tu entorno: explicarles lo que te ocurre puede ayudar a que te entiendan y sentirte mejor.
No te culpabilices por tus cambios de humor
Habla con tu médico si sigues sin notar mejoría y recuerda que, por encima de todo, lo más importante eres tú.
Cuando es necesario se puede recurrir a un tratamiento farmacológico sintomático que será siempre individualizado por tu médico en función de tu clínica, y que será más o menos necesario o intenso en función de la gravedad de los mismos. El 9% de las mujeres que sufren este cuadro padecen lo que se considera síndrome premenstrual moderado o severo y el 1,5% el llamado Síndrome Disfórico Premenstrual, su forma más grave. Los tratamientos más utilizados para combatir este trastorno son los fármacos para suprimir la ovulación, los analgésicos, inhibidores de la recaptación de serotonina, ansiolíticos, agonistas de la dopamina para los síntomas mamarios y los diurético para la retención de líquidos. Pero como te he comentado esto será tu médico quien te los recomiende, indiqué y controle si fueran necesarios.
Con cierto nivel de evidencia y utilidad también se pueden indicar recomendaciones dietéticas y preparados de herbolario que a continuación te indicamos. Ten en cuenta que las dosis recomendadas es posible que no las encuentres en los preparados comercializados por lo que deberás ajustar la misma:
Suplementos de vitamina B6, siempre a dosis baja (50 mg/día, nunca superar los 200 mg/día), evaluando su utilidad a los tres meses de inicio y retirando en caso de no obtener mejora, nivel de evidencia B.
Suplementos de vitamina E, en caso de dolor mamario durante la última fase del ciclo (150-140 mg/día), nivel de evidencia B.
Extractos de Vitex agnus-castus (árbol casto, sauzgatillo o pimienta de los monjes) en cápsulas o líquido durante cuatro ciclo menstruales (20 mg/día), nivel de evidencia B.
Extractos de Ginkgo biloba, para los síntomas congestivos tomado durante el último periodo del ciclo, día 16 al quinto del siguiente ciclo (80 mg/día), nivel de evidencia B.
Aceite de onagra (primavera o primula), para mejorar el dolor mamario, retención de líquidos, estado de animo y la irritabilidad (iniciar con 3-5 g/día para reducir posteriormente según respuesta, evitando en caso de antecedentes de epilepsia), nivel de evidencia B.
Síndrome premenstrual (Oficina para la Salud de la Mujer en el Dept. de Salud y Servicios Humanos de los EE.UU) - PDF. También está disponible en inglés