Un dolor de cabeza es un dolor en cualquier parte de la cabeza: cuero cabelludo, parte superior del cuello, cara o interior de la cabeza. El dolor de cabeza es uno de los motivos más frecuentes de visita al médico. Los dolores de cabeza interfieren con la capacidad de trabajar y de hacer las tareas diarias. Algunas personas sufren dolores de cabeza con frecuencia, mientras que otras casi nunca los padecen.
Conceptos clave
La mayoría de los dolores de cabeza no tienen una causa grave, sobre todo si comenzaron en una edad temprana, si no han cambiado con el tiempo y si los resultados de la exploración son normales.
Si están presentes signos de alarma (ver Signos de alarma), la persona debe acudir al médico.
La mayoría de los dolores de cabeza no requieren pruebas.
Los médicos suelen diagnosticar el tipo o la causa de dolor de cabeza basándose en los antecedentes médicos, los síntomas y los resultados de la exploración física.
Causas Aunque las cefaleas son dolorosas y angustiantes, rara vez se deben a trastornos graves. Los dolores de cabeza se pueden dividir en dos tipos:
Dolores de cabeza primarios: no causados por otros trastornos. Son entre otros la migraña, la cefalea en racimos y la cefalea tensional.
Dolores de cabeza secundarios: causados por otros trastornos. Pueden ser consecuencia de trastornos en el cerebro, los ojos, la nariz, la garganta, los senos, los dientes, las mandíbulas, los oídos o el cuello, o provocados por un trastorno generalizado (sistémico).
Causas frecuentes Las dos causas más comunes de dolor de cabeza son dolores primarios:
De tipo tensional (generalmente las más habituales, ver Cefalea tensional)
Causas menos frecuentes: Con menos frecuencia los dolores de cabeza se deben o a una cefalea primaria poco común llamada cefalea en racimos (ver Cefaleas en racimos), o bien a uno de los muchos trastornos de cefalea secundarios (ver Algunas causas y características de los dolores de cabeza). Valoración: Los médicos se centran en determinar si el dolor de cabeza tiene otra causa (es decir, si se trata de una cefalea secundaria). También comprueban síntomas que puedan sugerir que el dolor de cabeza esté causado por un trastorno grave. Si no se identifica ninguna causa, se centran en identificar qué tipo de cefalea primaria está presente. Signos de alarma: En las personas con dolores de cabeza, ciertas características son motivo de preocupación:
Cambios en la sensibilidad o en la visión, debilidad repentina, pérdida de coordinación, convulsiones, dificultad para hablar o entender el lenguaje, o cambios en los niveles de consciencia como somnolencia o confusión (lo que sugiere un trastorno cerebral).
La fiebre y la rigidez en el cuello ocasionan un dolor insoportable desde la barbilla hasta el pecho.
Cefalea súbita y muy intensa (cefalea en trueno).
Sensibilidad en la sien (como cuando uno se peina) o dolor en la mandíbula al masticar.
Los ojos rojos y ver halos alrededor de las luces.
Cuándo acudir al médico: Las personas que presentan alguna señal de alerta deben ver a un médico inmediatamente. La presencia de una señal de alerta puede sugerir que los dolores de cabeza podrían ser debidos a un trastorno grave, como en los siguientes casos:
Un intenso dolor de cabeza con fiebre y rigidez de nuca.
Una cefalea brusca en forma de trueno, repentina sobre todo tras esfuerzo y/o en alguien que nunca a tenido cefaleas.
Sensibilidad en la sien, sobre todo en personas mayores que han perdido peso y tienen dolores musculares.
Los dolores de cabeza en las personas que tienen cáncer o un sistema inmunitario debilitado.
Enrojecimiento ocular y ver halos alrededor de las luces.
Las personas sin signos de alarma pero con otros síntomas requieren una rápida evaluación en pocos días, en una semana. Estos síntomas son:
Cefaleas que aumentan en frecuencia o intensidad.
Cefaleas que comienzan después de los 50 años de edad.
Empeoramiento de la visión.
Pérdida de peso.
Si una persona que no presentan ninguno de los síntomas o características anteriores empieza a tener dolores de cabeza que son diferentes de cualquiera de los que haya tenido anteriormente, o si sus dolores de cabeza habituales se vuelven inusualmente intensos, debe consultar con su médico. Más información en la red:
El suelo de la pelvis (periné) es el conjunto de músculos que sostiene los órganos de la parte baja del abdomen: genitales, vejiga de la orina y recto. Si se debilitan los músculos de la pelvis, se favorecen los escapes de orina, las infecciones de orina de repetición, los prolapsos, la alteración de las relaciones sexuales (tomado de Hojas de información para pacientes camfic 2012), así como la aparición de otrostrastornos del suelo pélvico.
¿Por qué se debilita?
El abdomen es como una caja cerrada de paredes blandas, si el suelo está débil y se aprieta por los lados (como al hacer fuerza o ejercicios abdominales, toser o reír), se empuja hacia abajo, debilitando aún más los músculos del suelo de la pelvis.
Las causas son: Embarazos y partos; insuficiente recuperación después del parto. Estreñimiento. Obesidad. Operaciones quirúrgicas. Fajas o ropa apretada. Menopausia. Envejecimiento. Deportes con saltos (aeróbic, footing, baloncesto, etc.). Cargar pesos. Toser mucho. Retener la orina.
¿Cómo se recupera?
Siempre es posible fortalecer estos músculos, aunque sea usted muy mayor. Primero hay que evitarlas causas, en lo que se pueda.
Los ejercicios de estos músculos son muy importantes (ejercicios de Kegel).
También hay otros tratamientos: los conos vaginales (como unos tampones de plástico de peso progresivo que llevará en la vagina dos veces al día unos 15 minutos mientras anda o está de pie en casa) y las terapias de estimulación eléctrica que aplican terapeutas especializados.
Es más eficaz bajo supervisión del fisioterapeuta, no hay diferencias en realizarlo individualmente o en grupo, no hay consenso en cuanto a si previene la incontinencia urinaria realizándolo durante el embarazo, aunque sí tras el parto, siendo importante en todo caso mantenerlos en el tiempo e incluirlos en nuestra rutina diaria, en caso de que tu médico o enfermera de familia, matrona y/o entrenador personal sea conocedor de estas técnicas pueden iniciarte en su realización.
Es importante saber de que músculos hablamos, la postura en su realización, el control de la respiración, que NO debemos hacer (músculos gluteos, adductores, rectos del abdomen...). Debes saber NO son la solución para todas las mujeres NI para todas las disfunciones, los Kegels son una indicación cuando es necesario trabajar resistencia o fuerza, cuando hay que desarrollar otras cualidades se utilizan otros recursos. Si no los haces correctamente, si tienes "inversión de la orden perineal" (al realizar la contracción el suelo pélvico desciende el lugar de ir hacia dentro), o si tras realizarlos tienes molestias, es mejor que NO los practiques. Realizarlos al mismo tiempo que haces pipí tampoco es recomendable. Al inicio de la práctica, para identificar esta musculatura puedes utilizar la técnica de "retener el pipi". Sin embargo, no hagas que detener el flujo de la orina se convierta en tu rutina de ejercicios de Kegel. Realizar los ejercicios de Kegel mientras orinas puede tener el efecto contrario y debilitar los músculos. Antes de iniciar los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico tenemos que relajar el resto de la barriga y el diafragma con ejercicios respiratorios suaves. Al realizar una contracción has de notar tanto el cierre de las aberturas o esfínteres del suelo pélvico como el desplazamiento de la parte central de la musculatura (entre vagina y ano) hacia dentro. Visualiza cómo aguantas un gas, cómo aguantas el pipí, y cómo atrapas y llevas un tampax "hasta la altura del ombligo". Puedes usar un espejo para ver qué está pasando, ya que la sensación de contracción de suelo pélvico es muy sutil, muy distinta a contraer un cuádriceps, acostúmbrate a sentir su movimiento (en el hombre ver aquí). No dejes de respirar al realizar los ejercicios. Puede ayudarte poner las manos en los lados de las costillas y notar como éstas se abren al coger aire. No realices contracción de otros músculos como glúteos, muslos, abdomen por encima del ombligo... ni hombros, ni pestañas. Puede que notes tensión en el abdomen sobre el pubis y bajo el ombligo, esto es perfecto, significa que tus abdominales profundos están funcionando junto con el suelo pélvico.
Para comenzar, estar más concentrada, y evitar el efecto de la gravedad, los puedes hacer tumbada comodamente con las piernas flexionadas sobre cojines para que no hagan fuerza las piernas. Cuando estés más fuerte puedes realizarlos sentada, apoyando bien los isquiones y asegurándote estar recta y muy alta, como si llevaras un cántaro en la cabeza, así facilitaremos la coactivación con la musculatura profunda abdominal. Al hacerlos de pie mantén la sensación de crecer. Cierre y suba la vulva,
sin tensar el abdomen o las nalgas, ni retener el aire. No se preocupe,
aprenderá a hacerlo muy pronto.
Puede hacer ejercicios:
Lentos: Contraer contando hasta 5 y relajar contando hasta 10
cada vez. Se repite esta secuencia 10 veces por sesión (mañana, tarde
y noche), aumentando el tiempo progresivamente según tus capacidades (ejemplo: video tutorial).
Rápidos: La diferencia está en que la secuencia es más breve (contraer y relajar un segundo). Asegúrate de haber relajado completamente
antes de iniciar la siguiente, e incluye periodos de descanso entre las
series del doble del tiempo que hayas trabajado.
Con
el tiempo, aumente el número de contracciones por sesión. Adquiera el
hábito de hacer los ejercicios en momentos repetidos que a usted le
vayan bien (en la sobremesa, cuando viaja en transporte público, si va
en coche y usted no conduce, o en los semáforos, o cuando lee, ve la
televisión o contesta al teléfono, ante el ordenador, cada vez que
toca agua, etc.). Nadie notará lo que está haciendo y en pocas semanas
usted se encontrará mucho mejor. Cuando haga esfuerzos, o coja pesos,
salte, tosa, se suene o estornude, es importante contraer antes estos
músculos.
Blog Centrada en Ti (Tena Lady):Ejercicios de Kegel: Los vídeos que se proponen tienen en cuenta todos estos factores para reforzar mejor el suelo pélvico. Además encontrarás consejos para aprender a respirar correctamente o a descubrir el plano profundo del abdomen entre otros ejercicios interesantes.
Lo ideal es consultar con un fisioterapeuta que realice una valoración e indique qué tratamiento curativo o
preventivo es necesario en cada caso considerando toda la esfera
abdomino-pelviana. Y si los Kegels son recomendables, que verifique se
hacen correctamente o que enseñe a realizarlos.
Recuerda que
lo mejor es prevenir. Y si se ha manifestado algún problema, cuanto
antes tomes consciencia y te cuides, más fácil será recuperarte.
Otros tratamientos:
Como podras ver en otros Blogs el tratamiento de fisioterapia del suelo pélvico y abdomen es relativamente nuevo y comprende una gran variedad de técnicas que pueden adaptarse a tus necesidades, pero que suponen como siempre una adecuada supervisión y planificación de trabajo y entrenamiento (ver blog AnaEscudero).
Entrenamiento y tonificación muscular, control motor del suelo pélvico y abdomen, reeducación postural (Kegels, técnicas de Bernadette de Gasquet, Pilates de base terapéutico -pelvic core-, Gimnasia Abdominal Hipopresiva de Marcel Caufriez...).
Biofeedback (electromiográfico y manométrico).
Terapia manual miofascial (puntos gatillo, trabajo de cicatríz, elastificación, masaje perineal, trabajo visceral...). Concepto POLD.
Electroterapia (analgésica, propioceptiva, apoyo al trabajo muscular, neuromodulación tibial posterior).
Diatermia (Indiba)
Terapia neurosensorial (Posturoterapia neurosensorial aplicada al periné)
Balones rectales.
Estiramientos.
Uso de recursos complementarios (bolas chinas, Epi-No, Eros Ctd, dispositivos antiincontinencia...).
La Gimnasia Abdominal Hipopresiva además
de ser un excelente método para recuperar el tono del abdomen también
nos ayuda a recuperar el suelo pélvico, mejorar la vascularización,
descongestionar la pelvis y corregir nuestra postura:
El
resfriado común es una infección leve de las vías respiratorias (nariz,
faringe y cuerdas vocales) causada por virus. Se contagia de persona a
persona por contacto con las gotitas de la tos o estornudos, y también a
través de las manos. Produce mocos, taponamiento nasal, dolor de cabeza, de garganta, lagrimeo, tos y fiebre no muy alta. Suele empezar por la nariz y, en ocasiones, puede bajar a los bronquios.
Generalmente a los pocos días se cura sin tratamiento. La tos en
ocasiones puede persistir más tiempo. Es normal sufrir entre 2-5
resfriados al año, los niños pequeños tienen más, sobre todo si van al
colegio o la guardería. Tienen
mayor riesgo de padecer catarros las personas en contacto con niños
pequeños, si padece malnutrición, está estresado, se siente triste,
fuma o padece de rinitis alérgica.
¿Sabías que...?
Los resfriados rara vez causan fiebre elevada.
Los antibióticos son inútiles en el tratamiento de los resfriados.
Los síntomas de un resfriado son más leves que los de la gripe y se desarrollan en forma lenta, pueden incluir:
Por lo general, los síntomas de la gripe aparecen en forma repentina y más intensos (ver gripe): en especial con fiebre superior a 38,5ºC; dolores musculares, en especial, en la espalda, los brazos y las piernas; escalofríos y sudoración; síntomas digestivos y gran sensación de malestar general. Que podemos hacer ante un resfriado: En la mayoría de los casos, usted no necesita consultar a su médico cuando tiene resfriados o gripe. Sin embargo, si usted tiene alguno de los síntomas que se indican en el recuadro a continuación, pida cita ordinaria para su médico y/o enfermera de familia, en especial si sufre alguna enfermedad bronquial o la fiebre dura más de 4 días o tiene algún síntoma como los que describimos a continuación. En los niños si presenta:
Fiebre alta (superior a 39,5ºC) o fiebre que dure más de 3 días.
Síntomas que duran más de 10 días.
Problemas para respirar, respiración acelerada o respiración sibilante.
Color de piel azulado.Dolor de oído o drenaje del oído.
Cambios en el estado mental (como no despertarse, irritabilidad o convulsiones).
Síntomas parecidos a los de la gripe que mejoran, pero regresan con fiebre y una tos peor.
Empeoramiento de una afección médica crónica (como la diabetes o una enfermedad cardíaca).
Vómitos o dolor abdominal.
En los adultos si presenta:
Fiebre alta y prolongada (superior a 102 °F) con fatiga y dolores por todo el cuerpo.
Síntomas que duran más de 10 días o que empeoran, en lugar de mejorar.
Glándulas muy hinchadas en el cuello o la mandíbula.
Tratamiento No existe una cura para el resfriado común. Todo lo que puede hacer para sentirse mejor es tratar los síntomas mientras el cuerpo combate el virus. Muchos de los productos para los resfriados y para la gripe se encuentran disponibles sin receta médica.
¿Cómo podemos tratarlo?
Descanse y cuídese con sentido común (duerma más, cuide su alimentación, evite el frío, ir en moto, salir de noche).
Para el dolor de cabeza o la fiebre es útil, si no es alérgico, el paracetamol. La dosis para los adultos es de 500-650 mg cada 4-6 horas y la de los niños 15 mg por kilo de peso (equivale 0,15 ml por kilo, de la presentación en gotas). La aspirina o el ibuprofeno también reduce la fiebre y alivia el dolor de cabeza, pero tiene más efectos secundarios (dolor de estomago, aumento de la presión arterial, etc.). No es recomendable dar aspirina a niños con fiebre.
Los antibióticos no curan el resfriado, no son eficaces para tratar los virus. No se ha demostrado que la vitamina C o plantas como la equinácea prevengan esta enfermedad. No hay vacunas para el resfriado, la vacuna de la gripe previene la gripe, pero no el resfriado. Hay más de 200 virus distintos que causan catarros.
Si fuma es conveniente estar unos días sin hacerlo, y puede aprovechar para dejar de fumar definitivamente.
Beba a menudo agua e infusiones (alivian el dolor de garganta y la tos seca). Realice vapores de agua para ablandar los mocos. No beba alcohol.
Para la irritación de garganta, chupe caramelos sin azúcar. Evite toser y carraspear si no es para sacar mocos, porque al toser se rasca la garganta y puede aumentar la irritación y la tos.
Para respirar mejor por la noche y no tener tanta sequedad y tos, ponga un trozo de cebolla cruda en la mesilla de noche.
Póngase a menudo suero fisiológico o agua con sal en la nariz. Se prepara 1 l de agua y una cucharadita de sal y se administra por la nariz con una jeringa o aspirando con cuidado.
Abríguese, el frío y el viento facilitan los resfriados.
Para disminuir los contagios, lávese las manos a menudo y utilice pañuelos de un solo uso. Lávese a menudo las manos y utilice pañuelos de un solo uso para evitar contagiar a los demás. Ventile diariamente la casa. Ver en este blog Manos limpias.
Las personas con asma y/o Enfermedad pulmonar crónica EPOC: Si están resfriados deben usar los inhaladores y no tomar aspirina ni nada que lleve eucalipto. Si tiene asma debe utilizar inhaladores. No tome aspirina, ni caramelos de eucalipto.
Las aftas son lesiones benignas de la boca que aparecen como una úlcera dolorosa blanca o amarilla, a veces rodeada de un área de color rojo. Suelen presentarse en el interior de los carrillos y labios, bajo la lengua, en el paladar blando y las encías. Un afta no es lo mismo que herpes labial (calenturas).
Se presenta a cualquier edad, pero sobre todo entre los 10 y 40 años, y más en las mujeres. En algunas familias es más frecuente pero no son contagiosas. Pueden aparecer tras manipulaciones dentales, limpieza dental intensa o al morderse la lengua o el carrillo. Aunque generalmente no se conoce la causa, se pueden desencadenar por:
Estrés emocional.
Falta de ciertas vitaminas y minerales en la alimentación (en especial de hierro, ácido fólico o vitamina B12).
Antes de que aparezca el dolor puede notar una sensación de ardor u hormigueo local. El dolor disminuye en 7 o 10 días y pueden pasar de 1 a 3 semanas para que las aftas sanen por completo. Las úlceras más grandes pueden tardar más tiempo en sanar. Algunas veces, un brote grave de aftas puede estar acompañado de síntomas inespecíficos de enfermedad, como fiebre. Las úlceras mayores de 1 cm pueden tardar en curar hasta 3-4 semanas. Algunas personas las presentan con frecuencia a temporadas.
¿Qué puede hacer?
Por lo general, no es necesario un tratamiento, pues en la mayoría de los casos las aftas desaparecen por sí solas.
Evite los alimentos calientes o muy condimentados.
Evite en la medida que pueda los traumatismos locales y el estrés.
Evitar ciertos alimentos
capaces de desencadenar o prolongar el cuadro, como ciertos frutos
secos (nueces, cacahuetes), chocolate, alimentos ácidos (cítricos,
tomates, fresas), comidas saladas, ciertas especias (pimienta, chile,
curry) y bebidas alcohólicas o carbonatadas.
Mantenga una correcta higiene de la boca, dientes y encías con un cepillado correcto y el uso diario del hilo dental.
Haga enjuagues bucales de agua con sal o con clorhexidina sin alcohol después de lavarse los dientes. Evitar aquellos productos de higiene oral que contengan lauril sulfato sódico.
La aplicación de solución de agua oxigenada rebajada a la mitad con agua sobre la úlcera alivia el dolor. una mezcla de una parte de peróxido de hidrógeno y una parte de agua. Utilice un hisopo de algodón para aplicar la mezcla directamente sobre el afta.
No olvide las revisiones anuales con su dentista.
Los enjuagues bucales suaves de venta libre o el agua con sal pueden ayudar. Asimismo, existen medicamentos de venta libre que alivian el área del dolor, los cuales se aplican directamente en el área ulcerada de la boca. Algunas veces se utilizan medicamentos antinflamatorios potentes llamados corticoesteroides.
¿Cuándo consultar a su médico de familia?
Si la úlcera es mayor de 1 cm.
Si no le deja comer.
Si dura más de 2 semanas.
Si los síntomas de las aftas dolorosas persisten o empeoran.
Si reaparecen más de tres veces por año.
Si tiene fiebre, diarrea, dolor de cabeza o erupciones en la piel.
IDEAS CLAVE:
Una úlcera en la boca que permanece durante más de 10 días debe ser examinada por un médico o un dentista.
Las
llagas en la boca aisladas en personas que no presenta otros síntomas o
factores de riesgo para una enfermedad sistémica generalmente están
producidas por una infección vírica o por una estomatitis aftosa
recurrente.
La presencia de síntomas fuera de la boca,
de una erupción o de ambas cosas sugieren la necesidad de buscar un
diagnóstico de forma más rápida.