La
conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, mucosa que
cubre la parte anterior del ojo y el interior del párpado.
Puede ser causada por una alergia, infección (por una bacteria
o virus), por rascarse, por un objeto extraño que se mete en
el ojo, o por un golpe accidental.
Esta inflamación produce enrojecimiento del ojo, dolor, hinchazón
o escozor y molestias en los párpados, lagrimeo que pueden
producir legañas al dormir, fotofobia (molestias producida por
la luz), y en las conjuntivitis bacterianas, secreción
amarillenta o verdosa que se seca en forma de legañas (tomado de fisterra.com).
En su tratamiento es de especial interés las medidas de higiene de manos, así como no compartir las toallas para el
rostro ni los lápices y cosméticos oculares. Las personas que utilizan lentes de contacto deben de
extremar las medidas de higiene y seguir las indicaciones de
cambio y limpieza de las lentes (ver hoja informativa: Guía Práctica de la Salud semFyC Conjuntivitis Aguda).
Una de las características que he querido darle a este Blog es la posibilidad de mirarte cara a cara con la emisión de vídeos "caseros" en los que mis ojos recorren de forma errática el objetivo de esa Web-Cam presuponiendo que tú estás detrás....
Por
ello, me adhiero a ese grupo de profesionales sanitarios que a través de la
red quieren concienciar a todo el mundo y recordarnos que una mirada puede
hacer mucho. La calidad de la asistencia sanitaria no se basa
exclusivamente en la tecnología o en los procesos, ya que los pequeños
gestos son imprescindibles. Y mirar a los ojos de la persona que tenemos
delante es una actitud necesaria.
Mírame, diferénciate
es una iniciativa colaborativa que pretende recordar la importancia de
la mirada y de los pequeños gestos en la atención sanitaria. Nuestra
intención es llegar al máximo número de personas y por ello te
solicitamos tu colaboración. Puedes obtener más información de
la siguiente forma:
Tu también puedes unirte, así este mensaje llegará muy lejos y contribuirás a mejorar la atención
que prestamos entre todos. Queremos que fluya por todos los centros,
organizaciones, hogares e instituciones donde alguien sea atendido.
Porque sabemos que no todo es tecnología y que no podemos escondernos tras las pantallas, queremos acercarnos y fijar la mirada en lo esencial.
Los antibióticos son unos medicamentos que pueden curar infecciones causadas por bacterias. Los antibióticos, como todos los medicamentos, pueden causar efectos indeseables si se utilizan mal. No tome nunca antibióticos por su cuenta, hágalo siempre por indicación de su médico (Hoja Información para Pacientes camFiC).
Los antibióticos
no curan las infecciones causadas por virus, como el resfriado común o
la gripe, y únicamente son eficaces para combatir las infecciones
bacterianas. El diagnóstico correcto y la decisión respecto a la
necesidad de administrar antibióticos son competencia exclusiva de los
médicos.
Recuerde: los antibióticos no son eficaces contra los resfriados ni la gripe.
Los antibióticos únicamente son eficaces para combatir las
infecciones bacterianas; no le ayudarán a recuperarse de una infección
causada por virus, como el resfriado común o la gripe.
Los antibióticos no impiden que los virus se diseminen a otras personas.
Cuando los antibióticos se emplean por razones equivocadas, por
ejemplo, para combatir un resfriado o la gripe, no son beneficiosos.
El uso incorrecto de los antibióticos sólo sirve para que las
bacterias se vuelvan resistentes a estos medicamentos, de
manera que, si usted necesita antibióticos en el futuro, es posible que
ya no surtan efecto.
Los antibióticos suelen provocar efectos secundarios, como diarrea.
Pida siempre consejo a su médico antes de tomar antibióticos.
¿Cómo tengo que tomar los antibióticos?
Si el médico ha confirmado que usted necesita antibióticos, es muy importante que los tome de forma responsable. Recuerde: tome los antibióticos de forma responsable.
El uso de antibióticos hace que las bacterias se vuelvan resistentes
a estos medicamentos, por lo que es importante que no tome
antibióticos por motivos equivocados ni de forma incorrecta.
Tome antibióticos sólo cuando se los recete el médico y siga
sus recomendaciones, de manera que puedan seguir siendo eficaces
también en el futuro.
No guarde los antibióticos que le sobren después del
tratamiento. Si ha recibido más dosis de las que le recetaron,
pregunte a su farmacéutico cómo debe desechar el medicamento que le
sobre.
¿Por qué tengo que tomar los antibióticos de manera responsable?
El
uso equivocado o incorrecto de los antibióticos puede hacer que las
bacterias se vuelven resistentes frente a futuros tratamientos. Esto
representa un riesgo para la salud, y no sólo para la persona que ha
tomado los antibióticos de forma inadecuada, sino también para cualquier
otra persona que pudiera contraer la bacteria resistente más adelante. Recuerde: todos somos responsables de conseguir que los antibióticos sigan siendo eficaces.
Los antibióticos están perdiendo eficacia a un ritmo que era
impensable hace sólo cinco años. El motivo es que el uso de los
antibióticos hace que las bacterias se vuelvan resistentes a estos
medicamentos.
Si seguimos consumiendo antibióticos al ritmo actual, Europa
podría sufrir un retroceso a la era anterior a los antibióticos, cuando
una infección bacteriana normal y corriente, como una neumonía, podía
suponer una sentencia de muerte. De este modo, si necesita
antibióticos en el futuro, es posible que ya no surtan efecto.
No utilice antibióticos por motivos equivocados ni de forma incorrecta.
Siga siempre las recomendaciones de su médico sobre cuándo y
cómo usar los antibióticos de forma responsable y, de este modo,
seguirán siendo eficaces en el futuro.
El día 18 noviembre se celebra el "Día europeo para el uso prudente de los antibióticos", que promueve el European Centre for Disease Control and Prevention institución que ha puesto una gran cantidad de material, a nuestra disposición, en esta web. Concidiendo con este acontecimiento, la Food and Drug Administration ha publicado -al otro lado del charco- un interesantísimo vídeo titulado Combating Antibiotic Resistance dirigido a los pacientes.
La Degeneración Macular Asociada con la Edad -DMAE-
Es una enfermedad del ojo que
constituye la causa principal de ceguera en personas mayores de 65 años. Se
produce por un deterioro de la retina, que afecta especialmente a la mácula, la
zona de la retina en la que se centra la visión de precisión (tomado de fisterra).
Por
ello, al degenerar las células nerviosas en la mácula, la parte central del
campo visual pierde nitidez y el paciente ve borroso, con dificultad para leer,
conducir, etc.
Existen
dos tipos de degeneración de la mácula: húmeda y seca. La forma más frecuente
es la degeneración macular seca, que suele comenzar lentamente en un ojo, y se
asocia con la formación de pequeños depósitos amarillos (llamados drusas) en la
mácula. Las células nerviosas de la mácula mueren lentamente y pierden su
función, la visión central se vuelve borrosa y empeora progresivamente, aunque
de forma poco notoria. En algunos casos puede afectar al segundo ojo, pero no
es previsible determinar la velocidad ni hasta el grado puede evolucionar.
Los
síntomas básicos en la degeneración macular, son la pérdida de nitidez y
precisión en la visión central, de manera que el centro del campo visual se ve
borroso, poco nítido, sin luz ni precisión, necesitando aumentar la intensidad
de luz para ver, y aproximarse a las caras y a los objetos para
distinguirlos. La evolución en la forma
seca es lenta, por lo que cuando llegan a requerir consulta del oftalmólogo es
frecuente que ya estén afectados los dos ojos. La evolución es rápida en la
forma húmeda. Un síntoma común de la
forma húmeda es que las líneas rectas, en la zona central del campo
visual, tienen apariencia ondulada, y
que la visión central se degrada rápidamente.
¿Cómo se diagnostica?
El
test de Amsler, es decir mirar a una lámina con cuadriculas con un ojo y
después con el otro permite identificar la visión irregular de las líneas, que
es típica de la degeneración macular húmeda.
El
examen del fondo de ojo puede permitir visualizar las drusas. En el caso de
sospecha de forma húmeda, el estudio mediante angiografía con fluoresceína
(inoculando un colorante que permite ver los vasos del fondo del ojo) permite
identificar las lesiones vasculares y las hemorragias.
¿Cómo se trata la degeneración macular?
No
existe tratamiento curativo para la degeneración macular. Las formas secas no
suelen limitar las actividades cotidianas. El tratamiento con láser para evitar
la fuga en los vasos sanguíneos es un tratamiento frecuente, aunque son comunes
las recurrencias después del tratamiento con láser. En las formas graves o con
crecimientos de las arterias importantes, puede estar indicada la cirugía para
eliminar los vasos sanguíneos anormales.
Existen
algunos tratamientos que se aplican inyectándolos periódicamente en el globo
ocular, dirigidos a detener o retrasar el crecimiento vascular.
Es
muy importante cuidar la visión, proteger los ojos, vigilar la evolución de la
enfermedad en el caso de la forma húmeda para acudir al oftalmólogo ante un
agravamiento de la enfermedad, y tomar vitaminas A, C, E y minerales.