sábado, 15 de septiembre de 2012

Síndrome Temporo-Mandibular

La disfunción de la articulación TemporoMandibular (ATM), también conocida como alteración temporomandibular o síndrome de Costen, es una causa frecuente de dolor en la cara, casi como el dolor de muelas. Produce dolor y molestias alrededor del oído que se irradian hacia la sien o la mandíbula y que puede tener un carácter crónico. Afecta con más frecuencia a mujeres, sobre todo entre 20-40 años y es más frecuente de lo que pensamos pues más de la mitad de la población presenta al menos alguno de estos signos (movimiento anormal de mandíbula, chasquidos o ruidos con la movilización, aumento de la sensibilidad al palparnos la articulación) y hasta una tercera parte al menos dolor facial o dolor articular. En ocasiones este dolor es confundido por cefaleas crónicas, dolor de muelas o otitis por irradiarse al oído.
Su causa es múltiple influyendo muchos factores siendo de difícil su diagnóstico y manejo. Para simplificar diremos que el dolor puede tener un origen muscular (causa miogénica) o articular (causa artrítica o artrósica). Puede deberse a mala mordida (pérdida de piezas dentarias o mala colocación de las mismas), traumatismo mandibular y hábitos (apretar los dientes o rechinarlos; bruxismo). En algunos casos, el problema funcional, articular es insuficiente y pese a existir situaciones en los que no es posible saber su origen puede estar favorecida por factores psicológicos: depresión, ansiedad, estrés, alteraciones en la personalidad, etc...

Los síntomas asociados con los trastornos de la articulación temporomandibular pueden ser:
  • Dificultad o molestia al morder o masticar
  • Chasquido o chirrido al abrir o cerrar la boca
  • Dolor facial sordo en la cara
  • Dolor de oído
  • Dolor de cabeza
  • Dolor o sensibilidad en la mandíbula
  • Bloqueo de la mandíbula
  • Dificultad para abrir o cerrar la boca
Debería acudir a su médico de familia para que este valorase el inicio de su tratamiento y si precisa acudir a un odontólogo, especialista máxilofacial o un otorrinolaringólogo, dependiendo de los síntomas. Tras una valoración y exploración inicial que en ocasiones puede ser normal  es posible que se le indique las siguintes recomendaciones:
  • Aprenda cómo estirar, relajar o masajear suavemente los músculos alrededor de su mandíbula.
  • Evite acciones que le causen síntomas, tales como bostezar, cantar y masticar chicle.
  • Pruebe con compresas húmedas, frías o calientes en la cara.
  • Aprenda técnicas para reducir el estrés.
  • Hacer ejercicio varias veces cada semana puede ayudarle a aumentar su capacidad para manejar el dolor.
Es posible que distintos profesionales tengan distintas soluciones para su problema pues hay varios tratamientos y no a todos les puede ir bien el mismo remedio. La buena noticia es que la mayoría de las personas finalmente encuentran algo que les ayude:
  • El uso a corto plazo de paracetamol u otros medicamentos antinflamatorios no esteroideos.
  • Relajantes musculares o antidepresivos
  • En muy pocas ocasiones, inyecciones de corticoesteroides en la ATM para tratar la inflamación
Los protectores bucales o de la mordida, también llamados férulas de descarga, aunque muchas personas han descubierto que sirven, los beneficios varían ampliamente. El protector puede perder su efectividad con el tiempo o cuando la persona deja de usarlo. Existen diferentes tipos de férulas, algunas de las cuales encajan sobre los dientes superiores, mientras que otras encajan sobre los dientes inferiores. Otras personas pueden sentir un dolor peor cuando los usan.
Rara vez se requiere cirugía reconstructiva o artroplastia de la mandíbula. De hecho, estudios realizados han mostrado que los resultados a menudo son peores que antes de la cirugía.

Para más información, ver:

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