domingo, 26 de agosto de 2012

Varices



Las varices son dilataciones de las venas, se hacen gruesas y abultan por debajo de la piel. Son frecuentes en mujeres, en personas con sobrepeso, estreñimiento o que trabajan de pie sin caminar. Empeoran en las épocas de calor y con el embarazo.
Las varices pueden ser de las venas internas o de las superficiales. Las que molestan más son las varices internas. Para algunas personas es sólo un problema estético. Sin embargo, para otras es muy molesto. Las principales quejas son pesadez y cansancio en las piernas, así como picor, dolor sobre las varices, calambres musculares e hinchazón de las piernas, sobre todo en los tobillos. Y, en casos avanzados, flebitis (inflamación de las venas) y úlceras crónicas.
Las dilataciones de los capilares de las piernas, finos y superficiales, no son varices y sólo tienen importancia estética. 

En primer lugar y para su tratamiento te recomiendo hábitos de vida saludables que faciliten el retorno venoso, como son:
  • Ejercicio físico, sobre todo natación, senderismo o ciclismo que estimulan la bomba muscular de los miembros inferiores.
  • Masajes en sentido ascendente.
  • Elevación de las piernas durante 15-30 minutos varias veces al día, así como durante el sueño.
  • Aplicación de duchas o compresas frías, o alternando estas con agua tibia.
  • Uso de calzado cómodo y fresco.
Por el contrario, debes evitar todas aquellas circunstancias que lo dificulten:
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Estar mucho tiempo de pie y sin hacer actividad física (sedentarismo).
  • Usar ropa ajustada y calzado incómodo y con tacón superior a 3 cm.
  • El calor, especialmente las fuentes de calor directo sobre las piernas.
  • El estreñimiento crónico.
  • Deberías informar a su médico en caso de tomar anticonceptivos orales u otros tratamientos hormonales.
En segundo lugar esta la terapia compresiva: "las medias de compresión" que siendo la medida fundamental y más demostrada para el tratamiento de este problema de salud en muchas ocasiones no solemos utilizarlas prefiriendo tomar medicamentos que como veremos no tienen mucha utilidad. El tipo de compresión y la existencia de contraindicaciones para su uso nos debe hacer consultar con nuestro médico de familia y comunitaria.
  • Compresión elástica: la más utilizada. La talla se debe ajustar a cada paciente. En España existen tres grados de compresión homologados: normal (22-29 mmHg), fuerte (30-39 mmHg) y muy fuerte (> 40 mmHg). Se recomienda uno u otro en función de la gravedad de los síntomas: a mayor grado, mayor compresión. Se deben colocar en estando tumbado tras el reposo, y se deberían cambiar cada 6 meses.
  • Inelástica: Se utilizan en los casos de mayor gravedad.
  • Otros sistemas, como los multicapas,  o la presoterapia instrumental, se utilizan menos. 
Luego tenemos la terapia farmacológica: los venotónicos de los que no hay pruebas suficientes para apoyar su eficacia clínica ni sobre la calidad de vida de los que estáis sufriendo este problema. No existen pruebas a favor de su uso en el tratamiento de las úlceras venosas ni que apoye su utilización durante un periodo superior a 3 meses. En caso de usarlos apara aliviar la pesadez y/o el edema reducir su uso de dos a 3 meses.
En último lugar está la terapia invasiva: que incluye técnicas quirúrgicas y no quirúrgicas. Se pueden considerar varias técnicas, pero lo más importante de todo es que  no hay evidencias claras a favor de una técnica u otra, depende del tipo de problema y de su gravedad para que nuestro cirujano nos recomiende una u otra. siendo conscientes de que  ninguna es definitiva pues en un 6 a un 20% de casos puede ser necesaria intervenciones complementarias: a) Escleroterapia (se inyecta una sustancia irritante dentro de la vena que provoca una inflamación cerrando la vena); b) Ablación intravenosa, ya sea por láser, radiofrecuencia, o vapor de agua; c) Cirugía de resección venosa: extracción parcial o completa de la vena de la pierna con ligadura de las venas perforantes; d) Cura CHIVA (conservadora hemodinámica de la insuficiencia venosa ambulatoria): trata las venas que funcionan mal conservando al máximo el sistema venoso.

domingo, 5 de agosto de 2012

Picaduras



La mayoría de las picaduras de insectos son inofensivas aunque parezcan desagradables. Las picaduras de los aguijones de las abejas, las avispas, los avispones y mordeduras de las hormigas rojas suelen ser dolorosas. Las picaduras de los mosquitos, las pulgas y los ácaros suelen picar. Para prevenir las picaduras de insectos y sus complicaciones:
  • No moleste a los insectos
  • Use repelente contra insectos
  • Utilice ropa que cubra su piel
  • Tenga cuidado al comer en espacios abiertos porque la comida atrae a los insectos
  • Si sabe que tiene reacciones alérgicas severas a las picaduras de los insectos, lleve un botiquín de emergencia con adrenalina.
Si pese a las medidas preventivas te pica un insecto es importante la limpieza y desinfección de la zona, extracción del aguijón en caso de avispa o abeja, y de forma general aplicar frio en la zona de la picadura (en caso de medusas es mejor lavar con agua salada y no fría). Puedes usar un amoniaco diluido (los sticks postpicadura son de amoniaco) o loción con calamina, ambos alivian los síntomas del picor. Evita rascarte con fuerza para no hacerte una lesión en la piel que pueda empeorar  infectándose. 
Las molestias por picadura de insecto suele ser ligeras, pero pueden darse casos de reacciones graves  que requieren tratamiento urgente. Acude a un centro sanitario si observas que la zona de la picadura está endurecida, caliente y enrojecida (pueden ser signos de infección), si el picor no cede con las medidas descritas y se extiende por todo el cuerpo. Si notas dificultad para respirar, mareos o debilidad tras la picadura. Las reacciones pueden ser de cinco tipos:
  • Reacciones locales: aparecen en el lugar de la picadura en forma de habones rojos que pueden producir picor y dolor. Son las más frecuentes y suelen ser leves. Limpialas bien evitando que se infecten y provoquen celulitis. 
  • Reacciones locales extensas: como lo anterior pero la reacción de la piel es más grande y algunas personas pueden tener síntomas generales. Suelen aumentar de tamaño a las 24 a 48 horas y llegar a medir más de 10 cm de diámetro, tardando 5 a 10 días en resolverse. 
  • Reacciones generales alérgicas: pueden producirse a cualquier edad y son más frecuentes en personas atópicas. Se producen a los pocos minutos de la picadura. Aparece un cuadro generalizado de urticaria (ronchas que pican)  y puede haber síntomas respiratorios (fatiga y pitos) y cardiovasculares (palpitaciones, bajada de presión arterial y shock), que agravan el pronóstico. 
  • Las reacciones generales tóxicas: se producen como consecuencia de múltiples picaduras y suelen producir náuseas, vómitos, diarrea, fiebre, cefalea y vértigo. Puede haber hipotensión, síncope y convulsiones. Son más graves en niños. 
  • Las reacciones generales tardías: aparecen días o semanas después de la picadura y son muy poco frecuentes. Los síntomas pueden incluir vasculitis, enfermedad del suero (urticaria, artralgias, fiebre, astenia y adenopatías) y otras... 
Según el insecto puedes encontrarte con que: 
  • Las avispas y abejas son insectos que al picar introducen veneno por su aguijón y ello produce dolor, enrojecimiento e hinchazón de la piel. Algunas personas son alérgicas y pueden experimentar reacciones graves, dificultad para respirar, picor en la piel, pérdida de conciencia, y en algunos casos excepcionales puede haber incluso riesgo de muerte.
  • Los mosquitos y tábanos pican y succionan sangre. Su saliva es irritante y producen en la piel pequeños granos que pican.
  • Las arañas suelen introducir veneno al morder, aunque en cantidades mínimas. Las especies de nuestro país no son peligrosas y sólo provocan hinchazón, dolor y enrojecimiento de la piel.
  • Las garrapatas no suelen causar picor ni dolor al principio, pero sí pueden transmitir alguna enfermedad. Suelen estar en los perros y la hierba.
  • Las medusas provocan lesiones en la piel cuando entramos en contacto con sus tentáculos o filamentos. Producen dolor muy intenso y una lesión rojiza en forma de latigazo con ampollas que pueden dejar cicatrices de por vida. En este tipo de picaduras se recomienda lavar con agua salada evitando el agua fría y  aplicar vinagre o bicarbonato de sodio diluido con agua.
Aquí tienes unas recomendaciones especificas según el tipo de picadura.